¿Cómo nos conocimos?
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18.000 kilómetros hasta la gran felicidad: Así empezó todo en Nueva Zelanda
Como quizá ya sepáis, venimos originalmente de dos países diferentes. Pero nuestros caminos no se cruzaron hasta que ambos tuvimos el valor de volar 18.000 kilómetros al otro lado del mundo, en busca de una gran aventura, culturas desconocidas y una sensación de verdadera libertad.
Todo comenzó en Auckland, la vibrante metrópolis de Nueva Zelanda. Nos cruzamos por primera vez en un típico albergue para mochileros. De un encuentro casual surgió rápidamente una amistad estrecha. Compartíamos los mismos sueños, pasamos innumerables noches juntos en el albergue y sencillamente nos reímos muchísimo juntos.
De caminos separados a una aventura compartida
Durante los primeros meses, cada uno estuvimos en lugares diferentes trabajando y explorando el país por nuestra cuenta. Pero el contacto nunca se perdió. En algún momento, a ambos nos entró la fiebre por viajar de verdad y tomamos una decisión que cambiaría nuestras vidas por completo: ¡metimos nuestras mochilas juntas en una furgoneta y comenzamos un viaje por carretera juntos!
Era el verano neozelandés, el clima perfecto para descubrir lo desconocido cada día. Conducíamos por interminables carreteras secundarias, admirábamos impresionantes panoramas montañosos, encontrábamos bahías escondidas y nos deteníamos una y otra vez para darnos chapuzones espontáneos en lagos de aguas cristalinas en medio de la nada.
"En esas 8 semanas de libertad absoluta, en el espacio más reducido de nuestro pequeño hogar rodante, sucedió: de la amistad nació el amor."
Este inolvidable viaje por carretera no solo fue para nosotros el broche de oro de nuestra estancia en la Isla Norte. Fue el comienzo de nuestra vida juntos, el origen de nuestra profunda conexión con el océano y la primera chispa de lo que hoy es Salty Dreamers.